Mantengo una relación intensa con Hacienda. Se trata de una relación apasionada, pero sin sexo, y aunque a veces no puedo controlar las ganas de follármelos a todos bien follados, siempre sucede al revés; que ellos me follan a mí. Decididamente, me quieren. Por eso, este año les he hecho un regalazo. La semana que viene me personaré en la Agencia Tributaria para que me expliquen en qué invertirán tan generosa cantidad de dinero. Si no fuera por personas como yo el país no marcharía así de bien. Y eso lo saben, por eso a los paganinis con cara de gilipollas nos reciben con honores. Tenemos una sanidad y una educación envidiables, y hay trabajo a raudales, ¿qué más podemos pedir? Voy a escribir una carta de agradecimiento al Ministerio de Hacienda. No sé si proponer directamente, y sin que sirva de precedente –no sea que les guste-, mis intenciones, o mejor aún, que lo haga un amigo mío negro que le va el sado y está más puesto en estas cuestiones. Yo estoy demasiado ocupada haciendo dinero para regalárselo de nuevo el próximo año, que por la patria una hace lo que sea. Yo, Meritxell, soy una mujer en estado puro. La idea de escribir en un blog nace con el objetivo de dar rienda suelta a mis ideas y pensamientos, y con el claro propósito de no ofender a nadie. Si alguien llegara a sentirse molesto con algo de lo que escribo pido disculpas por anticipado. Esto es literatura y la creatividad tiene unos márgenes ilimitados.
miércoles, 30 de mayo de 2012
HACIENDA Y MERITXELL: UNA HISTORIA DE AMOR
Mantengo una relación intensa con Hacienda. Se trata de una relación apasionada, pero sin sexo, y aunque a veces no puedo controlar las ganas de follármelos a todos bien follados, siempre sucede al revés; que ellos me follan a mí. Decididamente, me quieren. Por eso, este año les he hecho un regalazo. La semana que viene me personaré en la Agencia Tributaria para que me expliquen en qué invertirán tan generosa cantidad de dinero. Si no fuera por personas como yo el país no marcharía así de bien. Y eso lo saben, por eso a los paganinis con cara de gilipollas nos reciben con honores. Tenemos una sanidad y una educación envidiables, y hay trabajo a raudales, ¿qué más podemos pedir? Voy a escribir una carta de agradecimiento al Ministerio de Hacienda. No sé si proponer directamente, y sin que sirva de precedente –no sea que les guste-, mis intenciones, o mejor aún, que lo haga un amigo mío negro que le va el sado y está más puesto en estas cuestiones. Yo estoy demasiado ocupada haciendo dinero para regalárselo de nuevo el próximo año, que por la patria una hace lo que sea.
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