Los días oscuros existen en mi memoria, agotada de tanto trabajar. Desde que dejé el tabaco no le doy descanso, para que luego digan que es sano dejar de fumar. Uno cuando deja de fumar enferma, sea de lo que sea. Hoy es uno de estos días en los que todo me parece raro. Mi memoria así lo identifica. Tendré que descodificarme, que ahora está tan de moda, pero me acojona empezar desde cero con lo mucho que me ha costado aprender. Me gustaría que la memoria tuviera un interruptor como los de la luz para enchufarla y desenchufarla cada vez que me viniera en gana. Hoy me he sentado un rato en un banco para observar el mundo. Las personas caminaban muy deprisa, móvil en mano y tropezándose las unas con las otras. Bendito descanso el mío. Yo me tomo mi tiempo. Siempre lo he hecho, es una condición y una prioridad en mi vida. Cuando alguien paga por mi talento paga también por eso. Me tomo mi tiempo cada vez que lo necesito, eso o no hay trato. Me horroriza que la vida se me escape entre los dedos, quiero atrapar cada segundo y deleitarme con lo que pasa dentro y fuera. Ser muy inteligente se paga caro. Dicen que los superdotados son niños introvertidos y con problemas de adaptación. Al cuerno con esa teoría, a los superdotados se les llama así por algo, tal vez porque advierten lo que otros no son capaces. La inteligencia emocional puede ser altamente peligrosa si no se gestiona bien, eso está claro, pero para eso está el talento, el que se paga caro, y no hay suficiente dinero en el mundo que pague el mío. ¿Egocéntrica? Puede que un poco, pero me conozco a mí misma y me quiero, eso es todo. Sé lo que busco y lo que necesito, y no me desvío de mi camino, pero no me llevo a nadie por delante, aunque me lo supliquen. Jamás podría herir a alguien aunque mi felicidad dependiera de ello. Ser selectivo también se aprende con los años. A mí el dinero no me compra, yo busco otro tipo de placer en la vida. Siempre me he considerado un poco hedonista, pero con principios. Me viene a la memoria... se me ocurre... me pasa la idea por la cabeza de que... tal vez... puede que... no fuera tan mala idea hacer la maleta e ir de viaje a la ciudad de la luz, a ver si así le doy descanso a la memoria, ahora que no fumo. Yo, Meritxell, soy una mujer en estado puro. La idea de escribir en un blog nace con el objetivo de dar rienda suelta a mis ideas y pensamientos, y con el claro propósito de no ofender a nadie. Si alguien llegara a sentirse molesto con algo de lo que escribo pido disculpas por anticipado. Esto es literatura y la creatividad tiene unos márgenes ilimitados.
martes, 5 de marzo de 2013
LA CIUDAD DE LA LUZ
Los días oscuros existen en mi memoria, agotada de tanto trabajar. Desde que dejé el tabaco no le doy descanso, para que luego digan que es sano dejar de fumar. Uno cuando deja de fumar enferma, sea de lo que sea. Hoy es uno de estos días en los que todo me parece raro. Mi memoria así lo identifica. Tendré que descodificarme, que ahora está tan de moda, pero me acojona empezar desde cero con lo mucho que me ha costado aprender. Me gustaría que la memoria tuviera un interruptor como los de la luz para enchufarla y desenchufarla cada vez que me viniera en gana. Hoy me he sentado un rato en un banco para observar el mundo. Las personas caminaban muy deprisa, móvil en mano y tropezándose las unas con las otras. Bendito descanso el mío. Yo me tomo mi tiempo. Siempre lo he hecho, es una condición y una prioridad en mi vida. Cuando alguien paga por mi talento paga también por eso. Me tomo mi tiempo cada vez que lo necesito, eso o no hay trato. Me horroriza que la vida se me escape entre los dedos, quiero atrapar cada segundo y deleitarme con lo que pasa dentro y fuera. Ser muy inteligente se paga caro. Dicen que los superdotados son niños introvertidos y con problemas de adaptación. Al cuerno con esa teoría, a los superdotados se les llama así por algo, tal vez porque advierten lo que otros no son capaces. La inteligencia emocional puede ser altamente peligrosa si no se gestiona bien, eso está claro, pero para eso está el talento, el que se paga caro, y no hay suficiente dinero en el mundo que pague el mío. ¿Egocéntrica? Puede que un poco, pero me conozco a mí misma y me quiero, eso es todo. Sé lo que busco y lo que necesito, y no me desvío de mi camino, pero no me llevo a nadie por delante, aunque me lo supliquen. Jamás podría herir a alguien aunque mi felicidad dependiera de ello. Ser selectivo también se aprende con los años. A mí el dinero no me compra, yo busco otro tipo de placer en la vida. Siempre me he considerado un poco hedonista, pero con principios. Me viene a la memoria... se me ocurre... me pasa la idea por la cabeza de que... tal vez... puede que... no fuera tan mala idea hacer la maleta e ir de viaje a la ciudad de la luz, a ver si así le doy descanso a la memoria, ahora que no fumo. miércoles, 27 de febrero de 2013
THE END
Pero ¿qué has hecho? ¿Por qué te has rendido? Hablamos antes de mi operación y me diste la fuerza que te quedaba. Lo mío era una tontería, no era necesario que me dieras tu último respiro. Ahora me estoy ahogando, no puedo llorar a moco tendido porque me tiran los puntos, los del labio y los del alma. Apenas dormí cinco horas esta noche y fui a verte como te prometí para que vieras que había recibido tu fuerza. Me paró la enfermera en la entrada. No hizo falta hablar. Cuando te he visto tan delgadito, esforzándote por atrapar el aire me he quedado sin aliento. Te lo debía, tú me diste tus últimas fuerzas y yo un poquito de mi oxígeno. Casi te he obligado a abrir los ojos para que vieras la herida, y la has visto. Luego has vuelto a cerrar los ojos y ya no los vas a volver a abrir. Una hora, dos, tres, como mucho un par de días. ¡Con lo que a ti te gustaba ver el sol! ¡Y el chocolate que tomábamos a última hora de la tarde cuando iba a verte! Le he pedido a Dios que te reserve un buen sitio, yo ando medio enfadada con él porque se empeña en quitarme del medio a la gente que quiero. Dime cómo debe llorar una persona que siempre está sonriendo. Por eso nadie se da cuenta, porque no me miran realmente y no llegan al fondo de mi alma. Aquí me quedo solita una vez más, sin saber qué hacer. Voy a mirar en el armario para elegir la ropa de tu último día. Te reías cuando iba a verte en minifalda y me decías que no con la cabeza, que a tu entierro tenía que ir más elegante. No sé qué coño hago escribiendo esto, se me ocurre que es una manera de llorar por dentro, para esto utilizo el blog, para confesarme cada vez que mi alma me lo pide a gritos y, de esta manera, cuando te vayas tu recuerdo quedará impreso. He corrido para verte, para que me vieras, ahora estoy aquí, frenada, herida por fuera y por dentro... Pero ¿qué has hecho?
jueves, 24 de enero de 2013
OPORTUNIDADES AL DESCUBIERTO
Veo las oportunidades como caramelos en la puerta de un colegio; tienes que pillarlas al vuelo porque si te distraes las alejas y no pasan de nuevo. El más rápido suele ser también el más astuto, y el más valiente.
No creo en las segundas oportunidades. Pienso que cuando pasan, ya han pasado, y el vacío que dejan se llena de nuevas ilusiones que, de ninguna forma, podrán ser las mismas que las anteriores. Yo apuesto por las personas valientes, que son decididas, que temen que el tiempo les arrebate lo que realmente quieren. Y es que el tiempo no siempre es un aliado, sino todo lo contrario. No sé, tal vez hoy esté negativa y lo vea todo gris, pero la verdad es que cada vez me pasa el tiempo más y más rápido, y le doy mucho más valor, me aferro a las cosas y personas que quiero porque me aterroriza que el tiempo se las lleve uno de estos días.
A veces, y esto nos ha pasado a todos, solemos vivir experiencias similares a las de años atrás, y nuestro primer pensamiento, o el segundo, es que son nuevas oportunidades para, en esa ocasión, hacer bien las cosas. Lástima que el tercer pensamiento tarde en llegar, porque es el que más vale de todos. Las oportunidades no se reemplazan ni se prolongan, las oportunidades llegan y desaparecen, puedes atraparlas y vivir con ellas durante un largo tiempo, pero siempre acaban en el plano etérico, y eso con suerte. Oportunidades, oportunidades... Se me ocurre que alguien podría dedicarles una canción.
jueves, 20 de septiembre de 2012
HIMNO AL AMOR CRISTIANO
" Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso.
Aunque posea el don de la profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe como para mover montañas, si no tengo amor no soy nada.
Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor de nada me sirve.
El amor es paciente, es amable, no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni destemplado, no busca su interés, no se irrita, no apunta las ofensas, no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad. Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca acabará. Las profecías serán eliminadas, las lenguas cesarán, el conocimiento será eliminado. Porque conocemos a medias, profetizamos a medias; cuando llegue lo perfecto, lo parcial será eliminado.
El amor nunca acabará. Las profecías serán eliminadas, las lenguas cesarán, el conocimiento será eliminado. Porque conocemos a medias, profetizamos a medias; cuando llegue lo perfecto, lo parcial será eliminado.
Cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto abandoné las niñerías.
Ahora vemos como enigmas en un espejo, entonces veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, entonces conoceré tan bien como soy conocido. Ahora nos quedan: la fe, la esperanza, el amor: estas tres.
La más grande de todas es el amor."
domingo, 2 de septiembre de 2012
RELACIONES HUMANAS
Hoy siento el frío de un modo especial. El otoño es mi estación favorita, empiezo a sentirlo con días de antelación, volviéndome más melancólica y sensitiva. Pero es una melancolía que me gusta porque me da paz y me permite tomar distancia sobre ciertos asuntos para afrontarlos con inteligencia más adelante. Tengo la agenda repleta de compromisos, cenas y cafés pendientes que voy posponiendo sobre la marcha porque sólo me apetece empatizar conmigo misma. Ahora estoy por mí. Estaba trabajando hace unos minutos sobre un libro que, a fuerza de corregirlo y modificar contenido, me ha aclarado un par de dudas sobre las diversas relaciones que establecemos los humanos. Algunas son muy curiosas, pero me gustaría abordar una en particular: la relación entre dos personas que, aparentemente, son polos opuestos. Y utilizo el adverbio "aparentemente" porque si se analizan las vidas de ambos individuos (sus gustos, deseos ocultos, carencias, virtudes, defectos, aspiraciones,etc.) se observan muchas similitudes. Es un tema complejo pero muy interesante. Es como si toda esa información permaneciera en un nivel inconsciente y no llegara a exteriorizarse, de modo que para la otra persona ese sujeto sería incompatible y hasta le resultaría incómodo. Pero luego empiezan a producirse los encuentros, las coincidencias, la necesidad mutua de estar juntos, el deseo, el sexo y hasta el matrimonio. Nos encontraríamos, según los místicos, ante un caso de almas gemelas. Los psicólogos aportarían otros argumentos para desmontar la teoría mística, aunque cabe señalar que cada vez son más los psicólogos que combinan el tratamiento convencional con el alternativo (reiki, por ejemplo). El tema de las relaciones humanas siempre me ha interesado muchísimo. Me gusta conocer gente de todo tipo, pero especialmente si son diferentes que yo. Quiero saber cómo piensan, cuáles son sus necesidades, a qué le dan valor en la vida, cómo trabaja su cerebro y cómo procesa la información recogida (pasado y presente) para encarar el futuro. Esto puede parecer muy retorcido, pero nada más lejos de la realidad. Se aplica de manera natural, es un conocimiento casi instintivo que se perfecciona con la práctica y que sirve para aprender y adquirir experiencia en la vida. No comulgo con la opinión de que para aprender hay que sufrir y equivocarse. No es necesario, al interactuar con personas de diversa índole contemplas no sólo las vidas de estas personas, sino cómo sería la tuya si tu vida estuviera cerca de alguna de ellas. ¿Raro? ¿Complicado? Puede que un poco sí, tal vez me cueste encontrar las palabras apropiadas para explicar mi teoría de las doce de la madrugada, pero si esto que digo se analiza con la mente despejada no parecerá tan disparatado. miércoles, 29 de agosto de 2012
LA REALIDAD ES INVISIBLE
A veces uno no sabe si está vivo o muerto, si vive entre personas de carne y hueso o convive con fantasmas y chupasangres. Hay que tenerlos bien puestos para saber dónde se está en cada momento y, lo que tiene más mérito, adaptarse.
En realidad, la vida auténtica no es la que vivimos. Es todo un lío. Cuentan los sabios que el universo está dividido en cuarenta y nueve planos, y que en función a la sabiduría adquirida y nuestros méritos estaremos más cerca o menos del último peldaño. Yo prefiero contemplar los planos a modo de escalera. Me la imagino de acero, fuerte y segura de sí misma, que no titubea a la hora de tirar para abajo al osado que pretenda colarse. ¡Ah no! En el mundo de los muertos a los 'listillos' se les da un buen escarmiento.
Esta vida no es real, y la muerte, compañera de viaje que no engaña ni desespera, no existe. La vida real viene después de que abramos las últimas maletas. A mí no me asusta nada, ni siquiera la muerte como nos la han enseñado. Rectifico, me asusta la ignorancia, el desconocimiento, la falta de estudio e interés por las cosas que no se conocen. A mí no me sirve eso de: estos temas no me interesan o esto me aburre. Para saber si algo no interesa primero hay que conocerlo, y cuando se haya estudiado y analizado a fondo se podrá tener un criterio. Sólo los ignorantes prefieren permanecer en la ignorancia. Sólo las personas justas sufren para que las injustas aprendan, sólo la luz llega a la oscuridad para que los oscuros vean más claro, porque en el universo, del que todos formamos parte, nada es casual y todo está programado. Vida y muerte son la misma cosa, pero hasta que no subamos por la escalera, miremos para abajo y nos veamos tal y como éramos cuando estábamos de paso, seres ridículos cargados de complejos e inseguridades, de miedos, prejuicios y sentimientos nefastos, no nos daremos cuenta de cuánto hemos desperdiciado.jueves, 12 de julio de 2012
LA ÚLTIMA FAROLA
Yo he muerto hace poco. Otra vez. Y he resucitado, también otra vez. Esto me convierte en alguien más fuerte, y vulnerable al mismo tiempo, porque ahora que reconozco la muerte muero con más facilidad. Es como un desmayo, todo da vueltas y más vueltas hasta que te abrazas a una farola evitando desvanecerte y parece que, entonces, todo se detiene. Eso si estás de paso por el mundo, porque si estás en casa te dejas caer en la cama o en la alfombra del salón. Tiene más emoción morir en plena calle porque tienes espectadores. La gente te observa como si nunca hubiera visto morir a nadie, y eso, lejos de molestar, tiene su gracia porque sientes el consuelo de morir acompañada. Hace un mes escaso que he muerto por última vez y aún estoy resucitando. Todo es confuso, es como si las decepciones de estos últimos años se hubieran agrupado en una sola con el propósito de rematarme definitivamente. Pero no me recreo en mi muerte, me importa más la de los otros, siempre me ha dolido más lo ajeno que lo propio, tal vez por ese convencimiento extraño y a la vez casi absurdo de que los demás son más débiles. Siempre dando más que recibiendo, siempre muriendo por el resto y resucitando sola a destiempo, cuando nadie está cerca para reubicarme en un entorno ficticio e intemporal. Han dejado de importarme muchas cosas. Cuando has muerto una docena de veces y has traspasado el umbral de lo irracional le das valor a otro tipo de cosas. Y no sólo de cosas va la historia. Detesto el arte de cosificar, y el yo fenoménico, y todo lo relacionado con el sentido de la apropiación. Amo la libertad desde su lado más estricto, aunque para las cosas importantes nadie nos la haya concedido, lo que me resulta trágico, e injusto, y condenable. Debería ser un derecho decidir nacer y morir sin que nadie lo decida por nosotros.
En mi caso, y después de morir unas cuantas veces y resucitar otras tantas –sin mi permiso, que quede claro- mi lista de prioridades ha cambiado. Y también mi lista de amigos, o de contactos, como se le llama ahora. Antes no esperaba nada, ahora espero algo más. Ésta es una de las grandes diferencias entre estar viva o muerta.
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