domingo, 5 de junio de 2011

LA LECTURA DEL OLVIDO

Cada vez dejo más espacios en blanco cuando hablo, cuando escribo, cuando pienso. Los libros no deben volver a abrirse cuando se han cerrado, porque las letras van cambiando de forma y no las reconocemos. Palabras del pasado leídas en diagonal que nos traen recuerdos horizontales, tan planos que se perciben como ensoñaciones. La tentación de hojearlo una vez más, sólo una vez, es más fuerte que la voluntad. Mi almohada me susurra que lo haga, es fácil, sólo tengo que alargar el brazo y cogerlo de la mesita de noche, donde permanece desde el día en el que tú decidiste cerrarlo. Querías leer algo diferente. Eso no fue tan fácil, tuviste que obligarme y herirme hasta hacerme llorar. Entonces lo cerré, y juré que jamás volvería a abrirlo.
Contigo saboreé la tentación, y la perversión, leíamos nuestros cuerpos deletreando todos sus rincones: o-j-o-s, n-a-r-i-z, b-o-c-a, o-r-e-j-a, e-s-p-a-l-d-a, c-u-e-ll-o, s-e-n-o-s, n-a-l-g-a-s, p-u-b-i-s... en las posiciones más incómodas y calientes. El placer de la lectura no entiende de posturas cómodas, la literatura creativa se plasma en el libro de la vida, el que no está escrito con tinta sobre papel. El mejor libro es el del presente, con espacios en blanco para escribirlos a nuestra voluntad.

domingo, 15 de mayo de 2011

ÁNGELES DEL INFIERNO

Cuchillos afilados que guardan en la sombra. Esperan cobardes a que una ola de viento sople y los desplace hasta el lugar indicado. La espalda del amigo cubierta con armadura de hierro que se funde cuando amenaza el sol de verano. Danza de puñales con coreografía invisible, fantasmas y fantasmones, limones negros y putrefactos, un baile sin música. Suenan las campanas desde lo alto del campanario. El ruido es estridente, se cierran los ojos para que desaparezca, si no se ve nada, tampoco se oye, ni se siente, así no duele. La llaga es purulenta, sangra y se mezcla con el pus. Infección. Tardará en cicatrizar.


Los cuchillos se impacientan, sus hojas se oxidan, necesitan aire fresco y fiesta.


Que empiece el festival, una orgía descontrolada que les permita salir de su escondite y alimentarse de sangre inocente. Vampiros de la era moderna, la serpiente de Adán y Eva.


Los ángeles caídos atraviesan la armadura de hierro con sus lenguas viperinas y se apoderan de las almas. Están, existen, Dios los puso en la tierra para poner a prueba la Fe de los seres humanos. Sólo la ignorancia les vence, les quema, se retuercen mientras chillan como cerdos a punto de ser sacrificados, víctimas de sus cuchillos, sus lenguas putrefactas, de su ira, rabia y afán de venganza. El viento deja de soplar, y el sol brilla para las almas inocentes.










jueves, 28 de abril de 2011

LLUVIA SOBRE EL ASFALTO

La lluvia sobre el asfalto de hierba hace que las flores se pudran en el infierno. Maldito el fuego que nos cobija y que arde en el cielo, buscando refugio en las sombras de las tinieblas cuando el hielo se convierte en piedra. Corazones de mentira que se descubren ante la llama de una vela y una copa de vino, el aroma del fuego de una chimenea escapándose por una ventana sin ropajes, una cama de piel, sudor y orgasmos.
Maldita la flor que deshojaste porque sólo te contó mentiras. El verde de los campos habla de cosas más hermosas, hasta que empieza a llover y las gotas caen sobre el asfalto. Regresa el pasado, envolviéndonos en humo crujiente y chispeante de luz inflamable. Éste es nuestro paraíso, cierra la ventana y túmbate a mi lado, deja que te acaricie el pelo, las mejillas y que pasee mis dedos por tu boca. Los deslizo por tus labios, rozo tu lengua, tu saliva es mi alimento y tu aliento mi madrugada. Dejo que me hagas mujer en tus brazos, confieso mis debilidades y lloro como una niña pequeña despeinada y sin zapatos. Pronuncia mi nombre despacio, recuérdame en qué campo nos conocimos, de qué color eran las amapolas, si estaban tristes o bailaban, y dime cuánto me amas. Los truenos dejaron sordo mi corazón, me desnudaron el alma y flagelaron mis sentimientos. Recuérdame quién soy, cómo me llamo, que arda el fuego en la chimenea y se cierren para siempre las ventanas. Llueve sobre mojado en mis entrañas de hierba y asfalto. Que se detengan los truenos, haz que paren...




lunes, 18 de abril de 2011

HISTORIAS DE AMOR


Las historias de amor más bonitas son las que pasan desapercibidas. No se trata de vivirlas en clandestinidad, pero sí con un cierto secretismo. Para mí son cosas diferentes; la clandestinidad tiene una connotación pecaminosa, engañosa, y el secreto es omitir información para evitar que otros juzguen y comenten. Yo soy de la opinión de que las cosas importantes, las que interesan de verdad, no deben contarse. De ese modo, se viven con más intensidad, es como si el hecho de no compartirlas las hiciera más reales, más auténticas. Las historias de amor tienen un carisma especial; sienten alegría, dolor, celos, frustración, impaciencia, excitación, deseo… son de carne y hueso y tienen nombre y apellidos. Las historias de amor más bonitas son libres, no entienden de compromisos, son tolerantes, pacientes, constantes, reflexivas, comprensivas, generosas y, sobre todo, discretas. Son un color, un paisaje, un aroma, un vestido, un paseo a media tarde, un cine, una hora, una canción. No existe amor ni personas enamoradas sin una historia que salga a su encuentro y les cruce, aunque se crea que es al contrario. El ser humano es demasiado torpe para crear cosas tan hermosas.

martes, 5 de abril de 2011

EL PASTELITO DEL DÍA

Se colocó delante del mostrador con su monedero en la mano pensando qué dulce comprar. Había una gran variedad de pastelitos decorados con tanto esmero que daba pena pensar en comérselos. Eran dignos de coleccionar. Se sentó en una butaca del local, decorado con el mismo esmero que los dulces que se vendían, esperando ser atendida. Una señora de aspecto cansado, gorda, muy gorda, con cara de haberse comido todos los pasteles del día anterior, se aproximó a la mesa y con un hilo de voz azucarado, descafeinado y flambeado, le sugirió el postre del día. Una tarta de frambuesas bañadas en chocolate y con un ligero "toque" de menta. Ella, no muy convencida todavía de qué tomaría, se ladeó ligeramente hasta lograr ver el pastelito del día. Frunció el ceño y negó con la cabeza.

- Un cortado -exclamó.

- ¿Un cortado? -repitió la señora, que por su tono parecía ofendida.

- Sí, corto de café y con la leche fría.

Seguía con el monedero en la mano, apretándolo fuerte para que sus manos dejaran de temblar. Tal vez estuviera en el sitio equivocado. La señora obesa le sirvió el cortado, que acompañó con una galletita azucarada. En ese lugar todo era dulce, todo olía a miel y caramelo, hasta que él entró por la puerta como cada mañana con el periódico en la mano y la alianza en el dedo anular.

viernes, 25 de marzo de 2011

AHORA

Cuando el espacio se tiñe de violeta y los ojos lloran cristales destilados, cuando los paraguas blancos se manchan de copos de nieve morada, llega la estación olvidada.
Un gélido beso recuerda que estamos muertos. Los labios fríos, duros como piedras, la lengua podrida que se cae a trozos, una boca cosida con alfileres. Lo que no se llegó a decir nunca. Bésame hoy y cómete mis sesos antes de que lleguen los gusanos. Estoy oculta en tus pensamientos grises de culpa y miedo. Ahora que estamos muertos, descóseme la boca y deja que se escape el silencio. Y bésame. Ahora que estamos muertos. Ahora que estamos muertos.

martes, 15 de marzo de 2011

MI BLOG: AMIGO Y CONFIDENTE

No le facilito mi blog a cualquier persona. Los que lo conocen es porque yo les conozco a ellos, y no de una manera superficial. A veces no es necesario tratar a alguien mucho tiempo para saber de qué pie cojea. Puedo equivocarme, claro está, pero me gusta asumir riesgos puntuales.
Otros han llegado a él por casualidad, y no les niego la entrada. Si están ahí, si me leen, es por algo, aunque siempre es más fácil leer que escribir. La participación pasiva está a la orden del día. Pero esto es algo que no me inquieta, ya que escribo por y para mí. No me pagan por decir algo con lo que no comulgo, tengo libertad de expresión -algo que se ha perdido incluso en la prensa considerada objetiva- y soy más yo que en ningún otro sitio. Tal vez éste sea uno de los motivos por los que cada vez son más las personas que deciden tener su propio blog: para expresar libremente lo que consideren. Me parece una sabia elección.
También escribo en otros blogs, en aquellos que me inspiran seriedad, confianza y respeto. La participación pasiva no va conmigo, yo soy de las que si tengo algo importante que decir me lanzo sin pensármelo dos veces. Pero eso sí, tengo que estar convencida de que lo que escribo tiene algún valor. Esta semana he leído un libro muy interesante: campos de amapolas.
Escribir sobre él requiere tiempo. Lo haré dentro de no mucho, cuando no esté tan cansada y pueda darle el trato exquisito que se merece. Mientras, conocidos a los que os he confiado mi blog, y desconocidos que habéis llegado a él por casualidad, haceros con este libro y disfrutad con él tanto como disfruté yo.