Yo, Meritxell, soy una mujer en estado puro. La idea de escribir en un blog nace con el objetivo de dar rienda suelta a mis ideas y pensamientos, y con el claro propósito de no ofender a nadie. Si alguien llegara a sentirse molesto con algo de lo que escribo pido disculpas por anticipado. Esto es literatura y la creatividad tiene unos márgenes ilimitados.
domingo, 5 de septiembre de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
EL ARTE DE ESCRIBIR

Hubo una vez alguien que me hizo coger un dolor de estómago eterno en el tiempo. Un dolor que empezaba en la garganta y se extendía hasta el bajo vientre y que salía por la planta de los pies dejando mis piernas temblorosas. Era un dolor difícil de definir por mi peculiar grado de masoquismo, que me hace echarlo de menos muchas veces.
No soy masoquista en extremo, aunque una atracción por lo desconocido , incluso peligroso, me saca del aburrimiento. De vez en cuando me las ingenio para hacer que el dolor vuelva.
Así resulta más fácil aceptar mis errores porque los busco yo y, de ese modo, no culpo a nadie.
Empecé a escribir mi segundo libro hace más o menos un año. Pero decidí cambiar de argumento porque el dolor era insoportable. Ya he dicho que no soy masoquista en extremo, sólo lo justo. Cualquier escritor coincidirá en la idea de que es imposible desvincular la realidad de la ficción, ya que en cada historia, en cada personaje, hay algo del que escribe. Nuestras experiencias, deseos, rasgos de la personalidad, las experiencias de los que conocemos, sus deseos y rasgos de la personalidad quedan reflejados en nuestro manuscrito.
La imaginación se sucede al mismo tiempo, en menor o mayor grado dependiendo del nivel de creatividad del escritor. En mi caso es bastante elevado, todo hay que decirlo.
En cualquier caso, escribir un libro no es tan fácil como algunos creen. A las editoriales llegan manuscritos ilegibles, con ideas caóticas, sin ningún orden y que, por más interesante que sea el argumento, no se puede valorar por la complejidad de lectura.
Escritores aficionados que tienen en la mente mucho y dicen poco. Escribir un libro lleva tiempo, muchas horas de dedicación y se requiere entrenamiento porque poner las ideas en orden cuando hay mucho que decir es complicado. Por ese motivo muchos autores (futuros autores) solicitan los servicios de escritores profesionales para que le den forma a la historia que tienen que contar. Esto no es garantía de nada, ya que el éxito de una novela, ensayo o biografía radica en la acogida que tenga entre el público, pero sin lugar a dudas siempre tendrá más posibilidades un libro que esté bien escrito porque la experiencia del escritor lo hará más interesante. Encontrar el punto fuerte de una historia, el gancho, y saberlo desarrollar y mantener no tiene precio, por eso los negros literarios cobran bien y muchos de ellos prefieren trabajar en la sombra durante años. Personalmente, jamás escribiría una novela para nadie aunque me pagaran todo el oro del mundo porque mi creatividad no tiene precio, sin embargo he escrito biografías y, tal vez, pasado un tiempo, volvería a hacerlo por el aprendizaje que aporta. Las experiencias de los demás enseñan tanto o más que las propias.
Ahora con la crisis no se solicitan tantos libros por encargo. Supongo que los aficionados y aspirantes no gastan en caprichos y consideran que su libro puede esperar. Me joroba reconocerlo porque durante algunos años me he ganado la vida escribiendo para los demás, pero debería estar prohibido porque el talento del escritor no debe estar en venta.
Una cosa es asesorar y corregir y otra bien distinta escribir un libro en el que ni siquiera aparece tu nombre en los agradecimientos. El arte se puede comprar pero no a los artistas y, en mi opinión, el escritor es un artista que, por norma general, no valora suficiente su talento.
miércoles, 11 de agosto de 2010
OUT OF AFRICA
"Memorias de África" lo tiene todo. Por eso es mi película favorita, la más favorita de todas mis favoritas. La calidad de los diálogos, la fotografía, la música, los actores, el paisaje... absolutamente perfecta. Por ello obtuvo siete Premios Óscar.
No me canso de verla. Recomiendo a quien no la haya visto que la vea con total tranquilidad para no perderse ningún detalle. Es increíblemente perfecta, la clásica película que puede verse dos y tres veces sin cansarse. Yo la he visto más de cinco veces y cuando llega el otoño la vuelvo a ver en uno de esos días lluviosos que no te apetece salir de casa. Me tumbo en el sofá, me cubro con una manta y me transporto a Kenia. Es como un ritual. Insisto en los diálogos, son realmente buenos, refinados, cuidadosamente acertados.
No me canso de verla. Recomiendo a quien no la haya visto que la vea con total tranquilidad para no perderse ningún detalle. Es increíblemente perfecta, la clásica película que puede verse dos y tres veces sin cansarse. Yo la he visto más de cinco veces y cuando llega el otoño la vuelvo a ver en uno de esos días lluviosos que no te apetece salir de casa. Me tumbo en el sofá, me cubro con una manta y me transporto a Kenia. Es como un ritual. Insisto en los diálogos, son realmente buenos, refinados, cuidadosamente acertados.
miércoles, 28 de julio de 2010
UN POQUITO DE SENTIDO COMÚN
Finalmente, se ha decidido prohibir las corridas de toros en Catalunya.
Me alegro muchísimo, aunque me gustaría que todas las decisiones fueran coherentes y sin distinción de ningún tipo. Se prohíben las corridas de toros -insisto que me parece bien- y, sin embargo, se aprueba la ley del aborto. ¿Acaso la vida de los toros es más importante que la de un ser humano?
Espero y deseo sinceramente que el aborto deje de contemplarse como un derecho, ya que a mi juicio es un crimen y un atentado contra la dignidad del ser humano.
Me alegro muchísimo, aunque me gustaría que todas las decisiones fueran coherentes y sin distinción de ningún tipo. Se prohíben las corridas de toros -insisto que me parece bien- y, sin embargo, se aprueba la ley del aborto. ¿Acaso la vida de los toros es más importante que la de un ser humano?
Espero y deseo sinceramente que el aborto deje de contemplarse como un derecho, ya que a mi juicio es un crimen y un atentado contra la dignidad del ser humano.
martes, 27 de julio de 2010
LA TEORÍA DIVINA DE MI TÍA CONSUELO
Ayer por la tarde estuve con mi tía Consuelo. Fui a su casa a llevarle unos pantalones para que me arreglara los bajos. Mi tía Consuelo es hermana de mi abuela, pero no se parecen en nada y tienen puntos de vista completamente diferentes sobre todo. Es divertido verlas discutir porque la sangre nunca llega al río.
La verdad es que con mi tía tengo mucha confianza y es de las pocas personas con las que puedo hablar de lo que me preocupa con la tranquilidad de que mis confesiones no saldrán por la puerta de su casa. Ochenta y siete años dan para mucho y la voz de la experiencia, aunque suene a tópico, nunca se equivoca. Le cuento mis cosas mientras ella cose y, sin dejar de dar puntada, me contesta como si fuera su hija, que es lo que siempre me dice, que me aconseja como si fuera su propia hija porque me quiere tanto que sólo desea lo mejor para mí. Escucha a tu tía que sabe de lo que va la vida... -me repite una y otra vez.
Y tiene razón. En los últimos tiempos poco se ha equivocado.
El caso es que ayer, hablando sobre las oportunidades que dejamos escapar, me dijo algo que no se me había ocurrido antes. Cuando yo le pregunté -más bien me quejé- que por qué Dios no me daba otra oportunidad para arreglar algo con lo que me equivoqué, me contestó sin ninguna duda:
- Porque el Universo es muy grande y Dios tiene que dar la vuelta y prestar atención a todos. Claro, para eso se necesita mucho tiempo...
Su reflexión me dejó perpleja porque me pareció un argumento bastante fantástico, por ponerle un nombre. Pero luego, pensándolo mejor, comprendí lo que me quería decir.
Hay cosas que lleva mucho tiempo reparar. Otras, sin embargo, se solucionan de inmediato, pero las importantes, las que para nosotros tienen especial interés, requieren paciencia y tenemos que esperar a que Dios haga una paradita en su viaje por el Universo y considere si lo que le pedimos es justo. Mientras, yo me desespero. La paciencia, como ya he comentado en alguna otra ocasión, no es mi punto fuerte. Me cuestiono, incluso, si la persistencia es una virtud o más bien un defecto. Yo me considero una mujer muy tenaz, pero a veces me dan ganas de tirar la toalla porque me quedo sin fuerzas y sin energía. En esos momentos es cuando miro al cielo y le guiño un ojo a Dios. La fe mueve montañas y todo llega. Si Dios no para de dar vueltas algún día, en algún momento, se apeará en mi estación y seguro que llegamos a un acuerdo.
La verdad es que con mi tía tengo mucha confianza y es de las pocas personas con las que puedo hablar de lo que me preocupa con la tranquilidad de que mis confesiones no saldrán por la puerta de su casa. Ochenta y siete años dan para mucho y la voz de la experiencia, aunque suene a tópico, nunca se equivoca. Le cuento mis cosas mientras ella cose y, sin dejar de dar puntada, me contesta como si fuera su hija, que es lo que siempre me dice, que me aconseja como si fuera su propia hija porque me quiere tanto que sólo desea lo mejor para mí. Escucha a tu tía que sabe de lo que va la vida... -me repite una y otra vez.
Y tiene razón. En los últimos tiempos poco se ha equivocado.
El caso es que ayer, hablando sobre las oportunidades que dejamos escapar, me dijo algo que no se me había ocurrido antes. Cuando yo le pregunté -más bien me quejé- que por qué Dios no me daba otra oportunidad para arreglar algo con lo que me equivoqué, me contestó sin ninguna duda:
- Porque el Universo es muy grande y Dios tiene que dar la vuelta y prestar atención a todos. Claro, para eso se necesita mucho tiempo...
Su reflexión me dejó perpleja porque me pareció un argumento bastante fantástico, por ponerle un nombre. Pero luego, pensándolo mejor, comprendí lo que me quería decir.
Hay cosas que lleva mucho tiempo reparar. Otras, sin embargo, se solucionan de inmediato, pero las importantes, las que para nosotros tienen especial interés, requieren paciencia y tenemos que esperar a que Dios haga una paradita en su viaje por el Universo y considere si lo que le pedimos es justo. Mientras, yo me desespero. La paciencia, como ya he comentado en alguna otra ocasión, no es mi punto fuerte. Me cuestiono, incluso, si la persistencia es una virtud o más bien un defecto. Yo me considero una mujer muy tenaz, pero a veces me dan ganas de tirar la toalla porque me quedo sin fuerzas y sin energía. En esos momentos es cuando miro al cielo y le guiño un ojo a Dios. La fe mueve montañas y todo llega. Si Dios no para de dar vueltas algún día, en algún momento, se apeará en mi estación y seguro que llegamos a un acuerdo.
domingo, 11 de julio de 2010
LA GENTE QUE ME GUSTA
"Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.
Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido".
Mario Benedetti
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.
Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido".
Mario Benedetti
domingo, 4 de julio de 2010
THE GOONIES
Hace muchos años que vi esta película por primera vez. Hoy la he vuelto a ver y no he parado de reir durante todo el rato. He recordado de manera extraordinaria aquellos años en los que iba al cine con mis amigas, cómo éramos entonces y cómo somos ahora. Suelo transportarme al pasado con tanta facilidad que luego me cuesta volver al presente. Cada vez que escucho una canción o veo una película, cuando percibo un olor o visito un lugar. Los recuerdos son maravillosos. No estoy de acuerdo con los que opinan que el pasado hay que soltarlo para atrapar el presente. Pienso que el pasado es un gran maestro y no debemos ignorarlo.
Esta película me ha hecho llorar de la risa. Me ha transportado a mi infancia y me he acordado de mis amigas, las he visto con sus vestidos y peinados y cada vez me reía más. Tengo que acordarme de llamar a Cristina para contárselo. Seguro que ella también se acuerda de aquellos maravillosos años...
Esta película me ha hecho llorar de la risa. Me ha transportado a mi infancia y me he acordado de mis amigas, las he visto con sus vestidos y peinados y cada vez me reía más. Tengo que acordarme de llamar a Cristina para contárselo. Seguro que ella también se acuerda de aquellos maravillosos años...
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